En mi infancia, la diversión pasaba por las bolitas, la gomera, los autitos de plástico rellenos con masilla y una cuchara sustraída de su cajón, el yo-yo, el balero, la pelota número cinco, los indios y soldaditos, los triciclos y bicicletas, los naipes de Thundercats, Mazinger Z, Robotech, Transformers, G.I.Joe, los Pitufos, la revista Disneylandia, los Playmobil, Mis Ladrillos y tantas otras cosas con las que disfrutábamos como locos en la vereda, la calle o el patio del colegio.

Hoy, la infancia de los pibes es el control remoto de la TV, la computadora, la PS4, la tablet, el celular de papá o mamá… todo adentro de casa, y ni se te ocurra sacar eso a la vereda.

Son otras épocas. Ni mejores ni peores: diferentes.

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Ya pasaron trece años de aquel placebo que intentaba acercar la distancia impuesta por un océano. Sería necio no recordar cuál fue el motivo fundacional de aquel viejo weblog. Estoy seguro: mi muy estimado JCCG (o mi muy despreciado Gollum, en ese entonces) estará de acuerdo conmigo sobre el particular.

Fue un lindo experimento, ¿para qué negarlo? También fue un mundo nuevo por descubrir. Un tiempo de interacciones frenéticas en un microcosmos de personajes entrañables (y otros no tanto, ojo). Algunos de ellos, ya mutados, evolucionados, envejecidos e igual de trastornados, siguen apareciendo y cruzándose de tanto en tanto por los diferentes recovecos de la internet. Algunos, con la brevedad impuesta por los 140 carácteres; otros, con 14 bits de RAW’s colgados del cuello; los más, en la red social que intenta dominarlas a todas.

Génesis. “¿Por qué no recuperar esa vieja esencia primigenia, de algún modo?”, me pregunté. Y acá estoy. De nuevo en la ruta, como aseverarían los eternos GC, ZB y CA. Que aún hoy siguen musicalizando la vida de esta pequeña ameba.

Probaste luna
y bebiste cielo.
Y siempre sueñas con volver
a los viejos buenos tiempos…

¿Cómo? ¿Que ahora es tiempo de Twitter, Facebook, Instagram, Snapchat, Pinterest? Puede ser. Me parece bien. No obstante, los viejos y buenos hábitos son difíciles de erradicar, aunque se pierdan en la vorágine instantánea de la actualidad.

Bienvenidos sean, pues. =)

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